TODO LO QUE EMPIEZA ACABA
Hola amigos. Este blog fenece aquí y ahora. Pero no es el fin DE POETAS Y DE LOCOS: ¡Nos mudamos! ahora estamos aquí:
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Hola amigos. Este blog fenece aquí y ahora. Pero no es el fin DE POETAS Y DE LOCOS: ¡Nos mudamos! ahora estamos aquí:

Mi madre está enganchada a la televisión por cable. La observo desde el cuartito del ordenador. No se da cuenta. Ahora está viendo Anatomía de Grey, un tal Alex está en pantalla. Es un pipiolo en eso de la medicina y un poco pringao. Mi madre sigue hierática ante el televisor. Le encanta la FOX, y eso que todavía no ha descubierto la serie “Perdidos”, si le da por ponerla en un momento de aburrimiento nosotros si que la perdemos a ella. Veo un papel en sucio, lo arrugo y se lo lanzo para comprobar sus reflejos. ¡Diana!, ¡le he dado en toda la cabeza! Esta viva. Me mira, “Más te valdría estudiar”, me dice, y tiene razón, pero ya ha vuelto a girar la cabeza hacia el televisor. House también le pirra, no se pierde ni un capítulo de los suyos. Si yo fuera mi padre tendría celos del televisor. Pero a mi padre le da igual, él es feliz con su ordenador portátil. ¡Míralo aquí lo tengo a mi derecha!, yo en el fijo y él en su computadora desplegable. La verdad es que este cuarto de mi casa parece un ciber. Aunque ninguno de los dos estamos jugando. El que está jugando es mi hermano, en su cuarto, con la Play Station. Voy a otear su hábitat. Ahora vuelvo... Ya. Lo tendría que haber supuesto: está jugando al ISS pro evolution –Un juego de fútbol, como el FIFA de toda vida pero, según él, mucho mejor, porque es más difícil–. Como se puede apreciar en mi casa no hay mucha comunicación: una total enajenación doméstica. Yo no me libro tampoco, aquí estoy: con mi amigo el ordenador.


Tienen razón. Los chinos son mejores que cualquiera de nosotros en sus relaciones con las nuevas tecnologías. Yo antes lo dudaba: al fin y al cabo, una persona que nace en China no tiene por qué ser la más experta del mundo en las nuevas tecnologías, al menos eso creía. Ahora estoy completamente convencido de que los chinos son superiores en el ámbito tecnológico. La persona que ha conseguido convencerme de esto ha sido Gong Duoruo, un chino de 105 años que está buscando novia por internet, ¡toma ya! Cuando me enteré de este suceso me acordé de mis abuelos (que no tienen 105 años pero rondan los 90): ellos hablan de internet como si fuera algo inaccesible. Cuántas veces le habré oído decir a mi abuela: “Claro, es que ahora lo tenéis muy fácil con eso del internet”, como si a ellos no les afectara o si les quedara ya lejos. Y yo estaba convencido de que así era. Me pegué toda una tarde tratando que mi abuelo manejara el ratón del ordenador y todos mis esfuerzos fueron en vano. Por eso digo que admiro tanto a Gong; además, ahí no acaba la historia. El anciano buscaba a su media naranja por medio de videoconferencias poniendo una condición: la afortunada debía tener como mucho la mitad de la edad de Gong (de perdidos al río, puestos a pedir…). Hay que reconocer que el anciano sabe aprovechar las nuevas tecnologías y también sea posiblemente una de las personas más optimistas del mundo.
Cuando somos más jóvenes es sencillísimo aprender cosas nuevas, pero una vez alcanzada cierta edad seguimos viviendo con todo aquello que nos ha ayudado a crecer, sin atrevernos a experimentar nuevos campos del saber y mucho menos nuevas tecnologías. Creo que es admirable la hazaña de Gong pero mucho más admirables son los resultados de su búsqueda en internet. Gong contactó con una enfermera de 50 años apellidada Zhang. A la enfermera le conmovió el esfuerzo de Gong y su visión optimista de la vida (no es para menos). La cosa es que terminaron intercambiando sus direcciones de correo electrónico para seguir en contacto.
Muchas de las personas mayores que no han crecido en el mundo de internet no se atreven ni siquiera a sentarse en la silla del ordenador para intentar manejarlo. Internet cumple una función social bastante destacable y puede convertirse en la solución de muchos problemas de compañía. Es cierto también, que muchas de las páginas que nos podemos encontrar en la red es mejor no visitarlas por su contenido o por los daños colaterales que puede sufrir nuestro ordenador (como virus o timos). Y es verdad eso que dicen del diablo, que es más sabio por viejo que por diablo, y por lo visto Gong así nos lo ha demostrado.


